Hoy leí una frase que me llamó mucho la atención, «La vida es tan sutil, que apenas te das cuentas cuando estás cruzando la puerta que rogabas que se abriera.»

Uff… ¡qué cierto!  ¿Alguna vez te has dado el tiempo de felicitarte por todas las cosas que has logrado?

Nuestra cabeza está programada socialmente para que una vez que alcanzamos una cosa, vamos por la siguiente, sin tiempo ni espacio de parar y observar, de agradecer y de darnos cuenta de lo capaces que somos. ¿Sabes cómo ayudaría esto a aumentar la confianza en tus capacidades?

Vivimos mirando para el lado, siguiendo ejemplos de gente que consideramos «exitosa», siguiendo el ritmo de las etapas que nos van tocando; jardín, colegio, amistades, elegir carrera, estudiar, encontrar un trabajo, hacer carrera, viajes, pareja, hijos, casa, y una lista sin fin de exigencias que nos ponemos a nosotros mismos. Y en paralelo, queremos cumplir nuestros sueños.

STOP.

Mira donde estás, mira lo que eres, lo que haces, lo que tienes, las personas que te rodean, el amor a tu alrededor, tu familia, mira hacia adentro.

Gracias por ser capaz de haber cruzado todas las puertas que algún día soñé que se abrieran, gracias por que soy una persona tolerante, fuerte y con un poder infinito de lograr lo que me propongo. Gracias por las oportunidades, y por tener la opción de elegir, gracias por este día, y por todo lo que pasó antes, que hizo que fuera posible que estuviera hoy donde estoy.

Gracias. Gracias. Gracias.

 

 

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