Vamos viendo cada vez más que las tendencias del deporte y vida sana se apoderan de las redes sociales. Por un lado, es una gran alegría ver que cada vez más gente está tomando consciencia de la importancia de la actividad física, la alimentación y la calidad de vida que llevamos. Pero por otro lado, existe mucha falta de información o información errónea, impuesta por modas o por personas (influencers) que irresponsablemente entregan información sin base alguna, pudiendo ser muy perjudicial para otros que siguen estos “consejos”.

Tener músculos y ser delgado no te hace experto en deporte, ni te otorga la facultad de entregar consejos generalizados de qué hacer ni cómo hacerlo. Antes de absorber toda la información que ves en redes sociales, por favor, toma consciencia de que TODOS los cuerpos son distintos y tienen distintas necesidades.

No nos interesa predicar ni decirles qué hacer, lo que sí nos interesa es que el deporte, y el movimiento en sí, sean salud para todos. Crear una una base sólida, entrenar de acuerdo a tus capacidades y limitaciones, INFORMARTE antes de seguir dietas o entrenamientos de moda, todas éstas cosas son CLAVE para evitar lesiones y trastornos que lo único que harán es restarle longevidad a tu cuerpo.

A continuación, les dejamos un extracto de una entrevista de un deportista del más alto nivel, ganador de medallas olímpicas y competidor desde los 2 años que por seguir tendencias de entrenamientos, idealizar  y entrenar a un nivel de exigencia inconsciente, tuvo consecuencias de llegar a los 30 años sin poder moverse por los dolores de su cuerpo, y con diagnóstico de que probablemente a los 40 años iba ser incapaz hasta de caminar. Su forma de solucionar esto y poder seguir una vida deportiva activa y competitiva hasta el día de hoy fue el Yoga y el movimiento (no doctores, ni operaciones, ni más des-inflamatorios, ni recovery days).

Queremos transmitirles levantar kilos y cansarse hasta vomitar, no significa bienestar. Que tener calugas y músculos bien definidos no te hacen un mejor deportista y que tampoco mejora rendimiento ni evita lesiones, muy por el contrario. Que cualquier cosa que hagas sin información ni conocimiento de tu cuerpo, no generará beneficios en el largo plazo.

Se tu propio científico, no creas todo lo que te dicen, investiga.

 

Deportista: Leon Taylor     (www. leontaylor.co.uk)

Deporte: Clavadista Olímpico

Edad: 40 años

El movimiento como medicina: La conciencia es la clave.

Fuente: Entrevista en  “The Yoga Talk Show” (Podcast)

 

A los 11 años competía a nivel nacional en 3 deportes distintos.

A los 18 años fue a sus primeros juegos olímpicos.

¿Cuál fue la razón por la cual decidiste dejar tu carrera como clavadista? ¿Cómo fue que llegaste al Yoga?

R: Después de 4 reconstrucciones de hombro, una hernia discal en la espalda baja (lumbar), mis doctores decidieron que los juegos de Beijing ya no iban a pasar para mi, me dijeron que si fuera un caballo, tendrían que dispararme, porque el sufrimiento físico por el cual estaba pasando mi cuerpo era increíble. Te puedo decir que entrenar y competir a ese nivel de manera inconsciente y ambiciosa como yo lo hacía, no es beneficioso para la salud.

A los 30 años ya estaba con dolor crónico y específicamente en la espalda baja, me sugirieron los mismos doctores, que practicara Yoga con el fin de re-balancear mi cuerpo desbalanceado por entrenar tanto de una manera específica por 7 horas al día 6 días a la semana en deportes de mucha exigencia física (gimnasio, funcional, crossfit, correr; entrenamientos de alto impacto en general). El deporte deja de ser beneficioso para tu salud, en el momento que pierdes la consciencia y la capacidad de escuchar tu cuerpo, yo lo tenía claro y me decía a mi mismo: “si así entrenas y vas a seguir así, asume las consecuencias de dejar que el ego te controle”. Ese ego de competir, ganar, de lo físico, la potencia y la desconexión cuerpo-mente fue  lo que me llevó a estar en un lugar muy peligroso en mi vida y que en 10 años más no iba a poder caminar, fue ahí cuando descubrí el Yoga.

Mi primera clase fue muy difícil, no lograba las posturas y era incapaz de mantener mi concentración y escuchar lo que mi cuerpo me decía que era necesario para estar bien. Después de 6 meses de prácticas diarias de Yoga empezó la magia, me di cuenta que mi espalda baja ya no dolía, lo que fue espectacular, pero lo más importante que me di cuenta es que estaba en la etapa más calmada de mi vida, ya no estaba estresado por entrenar todos los días ni que todo necesitaba estar listo para ayer (si, la vida y los días pasan, hagas o no hagas, quieras o no quieras).

Me di cuenta que era consecuencia de mi práctica de Yoga, también entendí lo poco consciente que entrené toda mi vida, moviendo pesos y entrenando horas lo más rápido que podía lo más explosivo que podía, solo preocupado de que la sesión se terminará  sin tener conciencia alguna de la optimización de mi energía y músculos (saber qué activar y qué desactivar) y de la importancia de coordinar mi respiración  con el movimiento para crear consciencia en mi cuerpo.

 ¿Cómo fue tu transición de deportista de elite (4 a 5 hrs diarias de entrenamiento fuerte) a vida de deportista civil? (deportista como tú, como yo como el 99% de las personas)

R: Entrenaba mucho, nadaba varias horas al día, levantaba pesos, iba a pilates, practicaba box, gimnasios, fisioterapeutas, hasta que me di cuenta de que debía ser más consciente y que ya no podía competir al más alto nivel debido a mis lesiones (quieres dejar de moverte a los 30? O buscas longevidad?), tuve que buscar otras cosas que hacer y que despertaran mi interés.

Me di cuenta y me pregunté ¿qué es lo mejor para mi? Desde ese día empecé a estudiar Yoga, entendí que es una ciencia que va mucho más allá de los entrenamientos de moda, una ciencia que estudia la persona como un se integral, no sólo lo físico, una ciencia que llega a nosotros luego de más de 6.000 años de estudio. Decidí que quería expandir a tanta gente como pudiera los beneficios de ésta práctica que a mi me salvó la vida.

 

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