La vida es un conjunto de momentos “poco importantes”.

Vivimos en un sin fin de momentos que no marcan ningún hito, que no cumplen ninguna meta, que ni siquiera notamos.

En esos momentos, están los verdaderos milagros. ¿Por qué no los vemos? Porque seguimos esperando algo más. Porque los damos por sentado. Porque no nos damos cuenta de que son realmente los más importantes.

En esas manos.

En esas caminatas sin rumbo que te conectan con el sol y la naturaleza.

En ese plato lleno de colores y sabores que tienes enfrente tuyo cada día. En esos minutos que tienes para tomarte un café, con la mirada perdida, la taza que te calienta las manos y el café, el alma.

Esos momentos en los que miras a tu alrededor y ves lo hermosa que es tu familia, tus amigos, y lo afortunado que eres de que estén ahí contigo. Solo de que estén ahí.

¿Te das cuenta de cómo nos acostumbramos a todo? ¿De cómo dejamos de asombrarnos de la belleza y la importancia de cosas que simplemente están ahí? Esas cosas poco importantes…

La clave para poder apreciar todos estos momentos, es estar presente. En este mundo de conexión permanente, que hace que nos desconectemos de todo; de aquí, de ahora, nos desconectamos de lo que tenemos en este momento, porque estamos ocupados revisando la vida de los demás.

ESTAR PRESENTE.

Simplemente presta atención, y te darás cuenta de lo que es realmente importante, de que esos momentos son pequeños milagros que te suceden día a día, y de que no hay nada más lindo que la vida misma.

Newsletter

WhatsApp