¿Conoces el hambre emocional?

¿Sabías que más del 90% de las personas ha experimentado este tipo de “hambre” en más de una ocasión en la vida, es más, en muchos casos es una situación cotidiana?

Lo primero que debemos hacer es reconocerla, pero ¿Cómo?

Este tipo de hambre es aquella que se da como respuesta a una sensación generalmente negativa (estrés, rabia, ira, pena, etc.) y actúa como un método compensatorio para dejar de sentir lo que estamos sintiendo por un momento corto de tiempo.

Diferencias entre el hambre real v/s el hambre emocional:

Comer debido a una emoción se puede convertir en una respuesta automática a lo largo del tiempo y esto transformarse en un hábito. Cada vez que realizamos una acción, entre más lo hacemos, más se convierte en un patrón y luego en un hábito. Entonces para romper con este hábito hay que crear uno nuevo para poder reemplazarlo.

Cuando sientas que una emoción esta generando ese deseo desenfrenado de comer, practica lo siguiente:

  1. Permítete a ti mismo sentir dicha emoción.
  2. Detente en lo que estás haciendo, siéntate en una posición cómoda y da tres respiraciones profundas y luego ve cómo te sientes.
  3. Hazte las siguientes preguntas:

¿Estoy usando esta comida para tapar algo o me la estoy comiendo?

¿Qué estoy sintiendo realmente?

¿De qué estoy realmente hambriento?

Buscando alternativas:

  1. Haz ejercicio: es una excelente alternativa para distraer la mente y calmarla. Es un momento ideal para dejar todo de lado todo tipo de pensamientos y enfocarnos solamente en nosotros.
  2. Descansa: Busca qué es lo que te está generando esa sensación y deja de hacerlo por un rato. Lee un libro, sal a caminar, llama a un amigo/a.
  3. Medita: 5 minutos ya son suficientes para realizar una exitosa meditación. Recuéstate sobre una superficie plana lo más cómoda posible, imagina un lugar de paz, pon música relajante, cierra los ojos y enfócate solo en tu respiración, inhalando y exhalando siempre por la nariz durante 5 minutos.

Trabajar el hambre emocional puede llevar tiempo, no es un cambio que se dé de un día para otro, pero el primer paso es reconocerla, una vez que somos capaces de esto, ya tenemos la mitad del camino avanzado.

TIPS:

  • Aprende a reconocer que es lo que causa el hambre emocional
  • Incluye todos los grupos de alimentos en tu alimentación diaria, no restrinjas ninguno
  • ÁMATE Y RESPÉTATE esta es la base sobre la cual debemos trabajar. Si no nos amamos y no nos respetamos es prácticamente imposible que podamos tener una relación sana con la comida.
  • Somos lo que comemos, principio fundamental de entender, el cómo nos relacionamos con la comida y la actitud con la que comemos juega un papel fundamental en nuestra relación con esta. Muchos estudios han demostrado que comer con culpa, cargo de consciencia, rabia, etc nos llevará a que estos jueguen dicho papel en nuestro cuerpo. Se ha visto que personas sometidas a estrictas dietas para bajar de peso y que además tienen una mala relación con la comida les cuesta mucho más bajar que a aquellas que se toman la alimentación saludable como un estilo de vida, que disfrutan con la comida y que no se culpan si en algún momento “rompen” su dieta con algún un gustito
  • El ser humano busca constantemente ser feliz y esto se logra a través de un equilibrio físico, mental, emocional y espiritual. Cada uno es fundamental para que el otro funcione correctamente. Son dependientes el uno del otro y entre todos forman un TODO.
  • «Los alimentos que comes pueden ser la más poderosa y segura medicina para tu cuerpo o el más lento proceso de envenenamiento», escribió Anne Wigmore, médica nutricionista norteamericana, precursora de la alimentación consciente, en la década del 60.

Con carinño,

 

Teresita Cuadrado P.
Nutricionista
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